Cambiemos a El Salvador #Podemos #Debemos

Publicidad


“No hemos elegido el terreno. Lo hemos recibido. Tenemos el gobierno, pero no el poder.” – Salvador Allende
Cambiar el país es una tarea a la que están convocados todos aquellos comprometidos con el cambio y con que la decencia, que no es otra cosa que la aplicación efectiva de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, se convierta en la guía de acción para un gobierno. No aspiramos hoy, por desgracia, a que se extinga el Estado, a que desaparezcan las cárceles ni a que la tierra sea el paraíso, pero sí a que todos los niños vayan limpios y alimentados a escuelas públicas, que serán por las mejores que existan, a que todos los mayores reciban una pensión y sean atendidos en los mejores hospitales sin que estos sean un privilegio de los ricos, a que cualquier persona, independientemente de quien sea hijo, pueda ir a la universidad, a que a nadie le corten el agua o la luz eléctrica si no la puede pagar, a que ningún banco pueda dejar en la calle a una familia sin alternativa habitacional, a que todo el mundo pueda trabajar en condiciones dignas sin verse obligado a aceptar sueldos o condiciones vergonzosas, a que a nadie se le persiga por sus opiniones o punto de vista, a que producir información no sea un privilegio de multimillonarios, a que un país no tenga que arrodillarse ante su élite económica ni a empresas multinacionales. En resumidas cuentas, a que la sociedad esté en condiciones de proveer las bases materiales mínimas que hacen posible la dignidad y la felicidad.

Estos modestos objetivos, que hoy parecen tan radicales, representan el cambio.
¿Estás con nosotros?

Publicidad