Asesinada por luchar por la justicia

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Por Shona Hawkes, coordinadora para la Defensa de la Alimentación Sostenible en Oxfam.
Los recientes asesinatos de Berta Cáceres y Nelson García ponen de manifiesto la extrema violencia e intimidación a la que se enfrentan cada día numerosos activistas indígenas pro derechos sobre la tierra. También enfatiza la necesidad urgente de que las empresas que participan en el proyecto hidroeléctrico de Agua Zarca, en Honduras, retiren su apoyo de forma total y permanente.

El día 2 de marzo, Berta Cáceres, miembro de una comunidad indígena hondureña y defensora de los derechos sobre la tierra, fue asesinada en mitad de la noche. Todavía no se ha identificado a sus asesinos, pero su muerte llega tras diversas amenazas y acciones de intimidación por su trabajo con las comunidades Lenca contra la construcción de la represa de Agua Zarca.

El proyecto, que se está llevando a cabo sin haberse realizado una consulta previa a todas las personas indígenas afectadas (tal y como la legislación internacional requiere), amenaza un río de gran importancia espiritual para la comunidad Lenca.

Apoya a la comunidad Lenca: paremos el proyecto de la represa de Agua Zarca.
Berta era una fuente de fortaleza para su familia, su comunidad y el movimiento que exige justicia para las comunidades Lenca. Además, cofundó COPINH, una organización pro derechos de las comunidades indígenas. En 2015 recibió el premio internacional Goldman, uno de los mayores galardones para el activismo medioambiental.

Berta no es la primera activista asesinada en Honduras y, por desgracia, tampoco la última.

Vigilia en memoria de la activista asesinada Berta Cáceres en Washington DC. Su hija Berta pide justicia. © Keith Lane/Oxfam

La situación de los activistas empeora día a día
Un mes después del asesinato de Berta, sus familiares y amigos todavía permanecen amenazados. Y justo dos semanas después de su muerte, Nelson García, otro líder indígena perteneciente a COPINH, fue también asesinado.

Es necesario poner fin a la impunidad con la que se cometen estos actos de violencia e intimidación. Los responsables, y quienes los apoyan, deben rendir cuentas.

Personas de todo el planeta están mostrando su apoyo a los y las activistas pro derechos humanos en Honduras y exigiendo a las empresas relacionadas con el proyecto de Agua Zarca que se retiren y que se lleven a cabo investigaciones independientes de los asesinatos de Berta y Nelson.

Tras la muerte de Berta, los tres principales inversores del proyecto de Agua Zarca (el FMO de Holanda, el FinnFund de Finlandia y el BCIE) han suspendido su financiación, pero no han retirado por completo su apoyo.

Los derechos humanos, afectados a varios niveles
El “acaparamiento de tierras” no solo afecta a los derechos sobre la tierra y el agua de las comunidades damnificadas, sino que tiene su impacto en un mayor número de derechos humanos, incluyendo la libertad de expresión.Estamos viendo cómo en todo el mundo se intenta criminalizar las protestas. Se arresta y se detiene arbitrariamente a personas por el simple hecho de ejercer sus derechos civiles y políticos, como la libertad de expresión.

Poner fin a la indiferencia en casa y en el extranjero
Resultan sorprendentes las muestras de indiferencia de los inversores internacionales y de las empresas que apoyan el proyecto de Agua Zarca tras los asesinatos de Berta y Nelson.Personas de todo el planeta están mostrando su apoyo a los y las activistas pro derechos humanos en Honduras y exigiendo a las empresas relacionadas con el proyecto de Agua Zarca que se retiren y que se lleven a cabo investigaciones independientes de los asesinatos de Berta y Nelson.

Actúa ahora
Muestra tu apoyo a la labor de Berta y ayuda a poner fin a la violencia.

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