El ajedrez político de Pablo Iglesias en 5 pasos

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Año 1956. La InmortalD. Byrne (Pedro Sánchezvs. Fischer (Pablo Iglesias). La historia sucede en el Memorial Rosenwald. Y la lección es inolvidable para cualquier estratega: la amenaza de un ataque en ajedrez(como en política) es más importante que el ataque mismo. Es, como verán, reproducida en 64 casillas, la partida que está jugando Podemos (puede que sin saberlo) desde la investidura fallida del secretario general del PSOE hace cinco semanas. El resultado de la misma se resume para la posteridad en una metáfora ganadorael sacrificio de la dama (la vicepresidencia) fue maravilloso tanto para el genio norteamericano, que entonces tenía tan sólo 13 años, como lo será para el líder de los morados que tras un enero y febrero positivos demoscópicamente, tenía que superar las dificultades de sus idus de marzo.  

En España, lo saben, nos encanta la política de gestos. La renuncia a la dama fue entonces, aunque no lo apreciara el profesor Donald Byrne (con 26 años uno de los mejores jugadores de EE.UU en aquel momento), una estrategia de ataque que no condujo “aparentemente” a ninguna ganancia material para Bobby Fischer (a Iglesias le han llegado a decir públicamente que renuncia a un cargo que ni tenía), pero que, sin embargo, a través de ese sacrificio, obtuvo en el desenlace cuatro piezas más que su rival. Definitivas para la victoria. Pasó de una partida cerrada en la que parecía que perdía la batalla (por el cambio) a una abierta en la que sólo él podría nuevamente representarlo. Un reposicionamiento inteligente.

Ésa es la transición que estamos observando en el juego de los morados.Y la actualidad tras “el gesto” de su secretario general reproduce ese mismo modelo: la consulta a las bases de Podemos funcionará, en la linea de La Inmortal, como un “molinete” para el líder de Podemos. Gracias a ese contexto ganador no sólo seguirá avanzando hacia “territorio enemigo” sin complejos, sino que con las preguntas que ha proyectado en su consulta está realizando además directamente dos ataques a sus rivales. El primero: “¿Quiere un gobierno basado en el pacto Rivera-Sánchez?” No sólo es un ataque frontal a las 200 reformas del acuerdo PSOE-Ciudadanos, sino también un ataque directo al Rey (Sánchez) con ese “matiz” (ahondaremos en ello más adelante) que deja entrever que son los naranjas los que mandan en esa relación asociativa Respuesta tentativa: No.  

Y la segunda cuestión es técnicamente, lo decimos cariñosamente, aún más “despiadada”: “¿Estás de acuerdo con la propuesta de gobierno de cambio de Podemos-En Comú Podem-En marea?“. Una propuesta que incluye implícitamente al PSOE aunque no esté en el enunciado de la cuestión, un mensaje estructural de cambio que quieren enviar desde las bases de Podemos hacia las bases socialistas. Sin filtros. Sin líderes de por medio. Un ataque podríamos denominar por abajo. Respuesta tentativa: Sí.  

Habrá además desde el inicio del referéndum una “euforia republicana”que servirá para ratificar la gestión del líder de Podemos y descargarse de responsabilidad en el juego de la culpa. Gana en cualquier escenario. La consulta se inicia un 14 de abril, recuerden, el día en el que curiosamente en Eibar se declaró la II. República, gran timing (ésa sí que es “la sonrisa del destino“). Pablo Iglesias liderará con ello externa e internamente esta guerra de movimientos que está iniciando en la izquierda que sustituye, al menos, hasta el 26J, la guerra de posiciones anterior, que ha sido un eterno homenaje a Antonio Gramsci durante todo lo que ha dado de sí este Post20D.  

El último cuarto en lógica de izquierdas y bajo estas premisas pueden imaginarse que es ya oficialmente de los morados. Es lo bonito del ajedrez aplicado a la política, siempre sabes mucho antes de que termine todo quien ganará la partida.Y el final de la misma, apunten, lo tendrán la semana del 25 de abril en esa tercera ronda de consultas del Rey. No se pierdan la rueda de prensa de Iglesias tras el encuentro con el Monarca. Habrá guante de seda. Pero les aseguramos que será tan impactante como la primera, pero más madura con lo que el sentido del golpe moral en la izquierda será más profundo. Ahí se dará el jaque mate.

¿Pero cuáles han sido brevemente los puntos fuertes de esta manera de hacer política tan ajedrecística en la que la lucha por la centralidad del tablero es la clave? Los repasamos en cinco pasos.  

1-. Lo primero es comprender los objetivos de “una estrategia de apertura”. En política profesional hay que definir objetivos concretos. Todos ellos se pueden desarrollar en tres grandes etapas, todas ellas vinculadas. En la apertura se establece el tono del juego. En la partida que hemos analizado el líder de Podemos adopta, como han podido comprobar, el rol de víctima que tanta rédito le ha dado siempre, renuncia a la “vicepresidencia”, no quiere ser un problema para esa Coalición de izquierdas, el debate de cargos se centra ahora en Sánchez y Rivera, y la palabra más repetida en esa rueda de prensa en la que proyecta la nueva estrategia es, curiosamente la más solicitada en los sondeos por una mayoría de españoles para que haya un Gobierno: “ceder”. 

2-. Pensar cuando se desarrolla una estrategia política en, al menos, 4 movimientos por adelantado, usando cada uno de ellos para montar distintos ataques políticos en paralelo. Los primeros mensajes, declaraciones o ruedas de prensa tienen siempre que ganar espacio político (como queiran, a la derecha o a la izquierda, por arriba o por abajo). Para ello hay que mover muchas piezas rápidamente. Repasamos: primero Pablo Iglesias se reúne con Sánchez y después accede a darle al secretario general de los socialistas lo que reclamaba: un encuentro a tres con Ciudadanos. Iglesias se arremanga entonces para visualizar que quiere un acuerdo formando parte del equipo negociador del mismo, pero Sánchez ni tan siquiera le recibe por cortesía (ganando la batalla por la “no foto” su derecha, Albert Rivera). Recordar aquí la primera pregunta de la consulta. ¿Quién manda? ¿Pedro o Albert? Esto saldrá en campaña. 

3-. El propósito es, tanto en ajedrez como en política, pelear por el centro del tablero. Puedes ir a la ofensiva, llevando la pelea hacia tu oponente como opta permanentemente Iglesias frente a Sánchez,marcando la agenda o a la defensiva, conteniéndote y esperando a que tu oponente se desgaste y dé el primer paso, como hace, por ejemplo, con el PSOE y con Ciudadanos el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (agotar los tiempos, no gestionarlos). Estilos distintos, pero mismo objetivo: la centralidad.  

4-. Retén tu ventaja hasta que puedas sacarle el mayor provecho en lugar de apresurarte y observa los movimientos de tus adversarios. Lo más importante es dominar “el juego mental”. Hay que darle sentido al juego y reproducir en tu cerebro en esta fase cómo vas a finalizar la partida.Cómo vas a vencer en la recta final. Puedes perder puntualmente, incluso un sacrificio interno o externo podría ser beneficioso, pero tienes que saber siempre cómo el perder “una pieza” afecta tus posibilidades de ganar al final del juego. Ésa es la clave.  

5-. Si gobiernas “el juego mental”, el “jaque mate” siempre es tuyo. Si dominas los cuatro pasos anteriores, la victoria es segura antes de librarla.Evalúa cada movimiento objetivamente y captura las piezas de tu oponente como una unidad. Tienes que observar todo el tablero, no hay que hacer un movimiento sólo porque alguien diga que tengas que mover. Hay que tomarse el tiempo adecuado para buscar la mejor acción posible en cada turno. La clave es el contexto. Avanzas o retrocedes en tu mensaje. Y algo fundamental en política: ¿Tu acción pone al adversario bajo presión para reaccionar ante ti o no? A raíz de la consulta de Iglesias, preguntamos, ¿quién lleva la iniciativa en óptica de izquierdas Podemos o el PSOE?

La tensión que creaba Fischer en el tablero a sus oponentes era, en opinión de Gari Kasparov, simplemente insoportable. ¿Les suena? Cuando se jugaba contra él no era una cuestión de ganar o perder, se trataba de supervivencia. La profesionalización de la política española camina en esa dirección. Les recomiendo que repasen sus partidas y las de otros maestros. Y aplíquenlas a sus estrategias parlamentarias, políticas y electorales.

Así como es básico en la actualidad, tras un análisis de la matemática electoral, tener la capacidad de producir mensajes políticos ganadores en base a las cifras que reflejan las encuestas, también lo es la definición de marcos estratégicos y ejes para ganar una campaña o un gobierno a través de las coordenadas que se aprenden en el ajedrez.

En estos más de 100 días de posibles pactos postelectorales ha habido aciertos y errores por parte de los cuatro principales partidos. No cabe duda que todos han madurado durante este proceso. Faltan 11 semanas para la segunda vuelta. Que gane el mejor.

Iván Redondo 
Consultor político 
@thewarroomblog

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