Ante el ataque mundial por internet; unas reflexiones de filósofo francés acerca de un mundo digital

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La Silicolonización del mundo

La figura humana está siendo desplazada y solo aparece en el momento de sacar la billetera para pagar. Se instalan así́ sistemas destinados a orientar nuestra vida colectiva e individual, no es solo pues una nueva sociedad sino de un nuevo modelo de civilización.

Entrevista* a Eric Sadin , filosofo francés, experto en nuevas tecnologías
Cuna de las tecnologías digitales, la Silicon Valley se ha transformado en paradigma, no solo del éxito empresario industrial con ejemplos como Google, Facebook o Uber, sino en un modelo al cual prácticamente todas las sociedades aspiran. El filosofo francés ,Eric Sadin, nos aporta en esta entrevista reflexiones indispensables sobre los riesgos que implica una adhesión incondicional a este modelo de civilización.

¿Cómo comienza ese proceso de colonización al cual hace referencia el título del libro?

La Silicon Valley encarna el insolente éxito industrial de nuestra época, empresas digitales como Apple, Google, Facebook, Uber o Netflix, que hacen soñar a los empresarios del mundo entero.

Más allá́ de esa constatación, California y esa región han generado un estado de espíritu que yo llamo el espíritu de la silicon valley. El cual está colonizando el mundo y que se formaliza por la construcción de “Valley” en todos los rincones del planeta. En América Latina dicen que Santiago será́ la nueva Silicon Valley de Sudamérica, también Buenos Aires, Sao Paolo o Bogotá́… lo mismo ocurre en Asia y en África. Es un fenómeno en expansión desde hace unos diez años, bajo forma de incubadoras, aceleradores de “start ups” etc. Pero lo que no vemos, es que más allá́ de un modelo industrial es un tipo de civilización que se instala.

Y el lugar de su nacimiento no es una casualidad.

La región que se ha convertido en la Silicon Valley es antes que nada el Oeste y la fiebre del oro a finales del XIX. La nueva frontera alejada del centro de autoridad política y lugar de las premisas de la industria informática en los años 30, ligadas al desarrollo de la industria del armamento antes de la segunda guerra. Y que además agrupaba grandes universidades como Berkeley o Stanford. Un caldo de cultivo al que después se suma la contracultura, de la cual San Francisco era la capital a partir de los sesenta.

Solo que el sueño de la contracultura se rompe contra la realidad y de ese deseo de emancipación se hacen cargo figuras que promovían la emancipación de los individuos y la sociedad gracias a la informática personal. A comienzos de los setenta surgen personas como Steve Jobs o Bill Gates, que afirmaban que ese sueño de emancipación, que fracasó con la contracultura, puede realizarse con los ordenadores. Un discurso que circula hasta el día de hoy, solo que entre los 70 y el día de hoy han ocurrido muchas cosas. Hay que analizar la realidad más allá́ de todo el discurso.

¿Cómo definir este fenómeno que implica ocupación de un espacio y la apropiación de recursos?

Colonización quiere decir, expansión e incluso dominación del colonizador sobre el colonizado, hoy es distinto. Se trata de la expansión del modelo industrial en vigor en la Silicon Valley. La llamada ‘economía de datos’, basada en la aparición de eventos tecnológicos capitales como: la masificación indiscriminada de objetos conectados -la difusión de sensores sobre todas las superficies de la realidad- y la inteligencia artificial. Lo que induce una visión cada vez más integral de la realidad y con ello una monetización de nuestros comportamiento.

Hoy en día, esa economía de datos es considerada prácticamente por todas las grandes democracias, como el horizonte económico insuperable de nuestro tiempo, un modelo ineludible que es necesario aplicar a cualquier precio. Sin aprehender las consecuencias, es decir la mercantilizan integral de la vida, la organización algorítmica automatizada de sectores de la sociedad y sobre todo, sin imaginar otro modelo posible. Estamos frente una especie de “doxa siliconiana” difundida en el mundo que yo denuncio, en nombre de los efectos que no son tomados en consideración, por una especie de ceguera  podríamos decir globalizada.

¿Y la clase política en todo esto, es cómplice de esta ceguera?

El problema es que en nombre del sacrosanto crecimiento y el empleo, hay una especie de visión a corto plazo y una forma de ceguera que ha impuesto esta “doxa” como momento solar del capitalismo, casi dotado de virtudes igualitarias. Del cual todo el mundo puede beneficiar. Existe la idea de que esta nueva forma de capitalismo permite la participación de todos.

No es casualidad que todas las fuerzas políticas, de izquierda o de derecha, alaban y celebran ese modelo sin ver que, observándolo más de cerca, ese capitalismo supuestamente luminoso que llamo tecno liberalismo, es la economía de datos. Es el advenimiento de una industria que busca capitalizar el más mínimo gesto de nuestra vida, con una visión, no diría totalitaria, pero si totalizante. Una especie de OPA de la vida en la que se halla empeñada la industria digital.

¿Como el ejemplo del automóvil sin conductor que cita en su libro?

Google dio la señal de partida que hoy imita toda la industria automotriz. El auto sin chofer además de llevarnos de A al B, interpretará nuestras conversaciones, las expresiones, datos de teléfonos y tabletas; y en función de esos « conocimientos » se transformará en un enorme dispositivo de acompañamiento, sugestión y prescripción.

Sugiriendo por ejemplo ir a la farmacia para comprar tal producto en función de nuestra fatiga, a tal restaurant en lugar de tal otro, o a tal lugar para encontrar el tipo de personas acordes a nuestro perfil. Es un ejemplo emblemático de la penetración del conocimiento de nuestro comportamiento y del acompañamiento algorítmico de la vida por la industria digital, es eso lo que está en curso.

¿Un sistema capaz de anticipar nuestros propios deseos?

Escribí́ un libro sobre el tema en 2011: « La sociedad de anticipación ». Constatando la voluntad anticipativa de la cual están dotados esos sistemas de manera, dibujando un paisaje donde lo humano tiende cada vez más a ser descalificado.

La Silicon Valley no es una ideología ni un proyecto político, contrariamente a lo que a veces se afirma. Hay una visión del mundo basada en la idea de que Dios no completó la creación del mundo. El principal defecto es el ser humano, pero gracias a la inteligencia artificial las cosas se pueden mejorar.

Los asistentes digitales personales: Siri o los Google Maps, nos acompañarán en permanencia para dictarnos, de manera más eficaz que nuestra propia aprehensión sensible, nuestra conducta. Erigiendo sistemas que reposicionan la figura humana, cada vez más despojada de su autonomía de razonamiento y libre capacidad de iniciativa, en beneficio de sistemas algorítmicos.

Un ejemplo terrible es ‘Watson’, sistema de inteligencia artificial desarrollado por IBM. Sistema de diagnóstico médico que se ha convertido en sistema de prescripción y al cual, hoy, los seguros estadounidense acuerdan mayor crédito que al médico. Lo que planeta importantes cuestiones jurídicas y societales. Hay intereses en juego y la figura del médico es descalificada.

La figura humana está siendo desplazada y solo aparece en el momento de sacar la billetera para pagar. Se instalan así́ sistemas destinados a orientar nuestra vida colectiva e individual, no es solo pues una nueva sociedad sino de un nuevo modelo de civilización.

*Fuente : Radio Francia Internacional

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