¿Están divididas las FARC-EP? – Alberto Pinzón Sánchez

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Por lo que se ve, las FARC-EP están por el momento comprometidas con alma, vida y sombrero, en cumplir lo firmado y en hacer (todo lo posible) para que el Estado colombiano cumpla lo Pactado en la Habana.

Sin embargo, no deja de ser preocupante la forma en que los medios adictos al régimen han ido largando cotidianamente la sutil estrategia “Santista”, ejecutada al milímetro por el viscoso comisionado Jaramillo, de “acabar con las Farc” no solo físicamente, sino espiritualmente.

En desarmarlas no solo de sus fusiles, sino en dividirlas, desmoralizarlas y claro, amedrentarlas para que la próxima lucha de palabras, tan socorrida, no pase de ser un acariciante aire tibio que refresque el postconflicto neoliberal planeado y en ejecución.

No de otra manera se explica su incuria y la de su ministro de defensa el ventripotente Villegas con su aliado de negocios “empresariales” el Fiscal Martínez; su dejadez y desidia en parar, investigar y castigar la muerte de los más de 150 líderes sociales “acusados de guerrilleros” y los propios guerrilleros con sus familiares, quienes han sido literalmente “fusilados” por el narco -paramilitarismo dominante, y que el Estado se empecina en negar. Tampoco, por qué se implementa el Acuerdo de Paz Estado-FARC de manera tan irregular y de forma tan desigual, con tiempos distintos y en lugares diferentes.

La cuña ha consistido en sobredimensionar las naturales diferencias que puedan existir en un cuerpo tan heterogéneo y diverso como una guerrilla revolucionaria, entre sus miembros de dirección, entre las bases de cada región; dando un tratamiento diferenciado de allí doy, allí no doy.
Este es mi amigo y este sigue siendo mi “enemigo absoluto” al que se le debe aplicar la necro-política, el “body counter” gringo con sus recompensas, o conteo de cadáveres que disparó el horror de los Falsos Positivos del Santismo.

Se ha ido “vendiendo” (ha sido una venta exitosa) la imagen de unos comandantes o jefes guerrilleros “blandos con el Santismo”; condescendientes con sus jugadas tramposas, que protestan suavemente ante ellas, sin la estridencia de antaño; desentendidos, o dedicados por entero a recuperar el natural y humano amor familiar que no pudieron dar ni recibir durante todos estos años de resistencia a la contrainsurgencia colombo-yanqui, y, que en lugar de comunicarse con el mundo exterior mediante comunicados colectivos explicatorios como lo hacían hasta entonces, hoy cual si fueran Trump, o AUV, o Santos, o cualquier otro poderoso que tiene un emporio mediático detrás de sí, se dedican a trinar fotos de sus risueñas y agradables cotidianidades en la nueva etapa de paz y tranquilidad familiar. A dar un indiscreto (y tal vez para mi) un exagerado visaje. Lo que en el Caguán se denominó el “síndrome del micrófono” y que causó tantos desencuentros.

Que, de estar muriendo de hambre comiendo raíces durante los 12 años del Plan Colombia de Pastrana, AUV y Santos (hasta el cese del fuego), hoy después de la prolongada y suculenta dieta cubana, aparecen luciendo un descomunal pecho escurrido. Hábilmente caricaturizado por Osuna, quien escarnece al máximo comandante de las Farc ridiculizándolo como el “Benitín” de las conocidas tiras cómicas gringas.

En cambio, en la lista de los “enemigos absolutos” (a exterminar) está la línea dura de Santrich, el incómodo. De quien el anguloso Jaramillo dijo a los medios de comunicación “que no le pongan atención” a alias Jesús Santrich. Yo lo que oigo del resto del Secretariado es otra cosa. No nos vamos a desgastar como Gobierno discutiendo con él, no vale la pena” (Agencia EFE 26.05.2017)

Ignorarlo o injuriarlo aún más, porque es un casi-ciego que ve bastante más allá de las narices. Porque es directo, honesto, consecuente y poco manipulable y sobre todo, se ha tornado peligroso por su proyección carismática y arraigo popular y de base. Por su visión de largo plazo de la Solución Política al conflicto colombiano, que necesariamente tal como se acordó entre las dos Insurgencias, implicará el obligatorio Acuerdo de Paz con el ELN y quien necesariamente jugará un importante papel en el nuevo escenario que se está gestando.

Obviamente, esta imagen fracturada de la comandancia de las FARC ya profundamente arraigada en el imaginario social, saltará cual liebre arisca en medio del próximo congreso de la organización. Será algo inevitable, y para discutirla con valentía, honestidad y consecuencia, habrá que prepararse. También habrá que estar atentos a entender que muchas veces los cuadros militares exitosos no necesariamente son buenos políticos. Y como ya se ha dicho; es necesario dar paso a las nuevas generaciones que están pidiendo paso, así como recambiar lo gastado o enfermo.

Es un asunto natural, fácil y sencillo, que no tiene por qué seguir los métodos brutales y zafios que nos han enseñado los oligarcas dominantes a lo largo de toda la historia colombiana. No hay que olvidar que es un congreso leninista y bolivariano donde se debe tener bien presente la consigna de Lenin de que “la verdad es revolucionaria”. Hay que dar ejemplo y enseñanza, pues las tareas a futuro van a ser más difíciles incluso que el periodo de la lucha armada y frente a esa realidad alternativa, hay que estar a la altura. De eso se trata: de prevalecer

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