Reseña: Dunkerque – Oscar Oropeza

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Esta vez Christopher Nolan nos sumerge en un drama bélico donde el sonido y la ausencia de él, son los principales protagonistas junto a su ya afamada forma de jugar con el tiempo.

Eres un joven en tus 20’s reclutado por la milicia británica, francesa o belga, sin embargo tras meses de lucha contra la Alemania nazi has tenido que replegarte hasta el último bastión que los aliados han resguardado con sus últimos alientos: un puerto donde la marea cambia cada 6 horas, con más de 400 mil almas varadas y a la espera de ser evacuados.

Fuego enemigo cercando las trincheras en tierra; submarinos alemanes buscando hundir cuanto barco intente huir hacia Inglaterra y la Luftwaffe bombardeándote a ti y a tus compañeros que se encuentran a la intemperie esperando el milagro de sobrevivir, encontrar espacio en algún buque y librar los torpedos en un estrecho puerto que los lleve a casa.

Por más difícil de imaginar, nada de esto es una ficción de las que el director de Interstellar suele sacarse de la manga, son los hechos del llamado Milagro de Dunkerque u Operación Dínamo, mediante la que fue posible rescatar más de 300 mil hombres acorralados por el ejército de Hitler, cuando las mejores expectativas de Churchill eran repatriar a 30 mil hombres.

Con este antecedente es que Nolan nos presenta 3 historias con diferente duración de tiempo, 1 semana, 1 día, 1 hora, y que han de mostrarnos las distintas ópticas de la guerra además de por supuesto, encontrar un punto de encuentro hacia el final de la cinta.

Desde el primer instante el film es envolvente por su sonido, las pautas, los silencios; en una historia donde pocos son los diálogos, indudablemente recae en la mezcla de audio y la selección de música la responsabilidad de llevar a buen puerto las intenciones de lo que el director nos quiere contar, y ese puesto lo tiene nada más y nada menos que Hans Zimmer.

Su música nos transmite el miedo, la tensión, el suspenso y la frustración que hombres varados a su suerte sienten de golpe y a cada segundo mientras buscan la forma se sobrevivir, un trabajo magistral del compositor multipremiado.

Si bien la cinta cuenta con nombres como Tom Hardy, Cillian Murphy, Mark Rylance y los debutantes Fionn Whitehead y Harry Styles (el de One Direction), ninguno acapara la atención por completo, son el collage del bando que debe recular para sobrevivir, alejado de cánones patrioteros que son comunes en este tipo de cintas.

Respecto a la fotografía y la dirección, son impecables aunque infortunadamente hay que señalar que las buenas pretensiones de Nolan por filmarlo en formato de 70mm IMAX limitarán a un gran espectro de cinéfilos que deseen verla “como se debe”, si usted tiene la oportunidad de verla en pantalla IMAX, no dude en hacerlo.

Quizá el punto menos fuerte en esta ocasión sea la historia, pues está escrita en los libros y al menos, para quienes disfrutamos su filmografía de ciencia ficción, es en ella donde desearemos ver este nuevo salto de calidad en su dirección, con un argumento insospechado y personajes emblemáticos.

Finalmente la cinta es una gran muestra del talento que Nolan ha ido puliendo a lo largo de los años y donde resaltan sus virtudes como creador comercial, que trajo de la muerte a Batman luego del “papelón” en que lo dejo Joel Schumacher, y como realizador serio que ofrece introspectivas en sus personajes como en Memento; sin duda otra gran cinta del realizador y que nos deja a la espera de cuál será su siguiente reto.

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