La conmoción nuclear de Trump busca esconder el derrumbe imperial

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Mario Briones, periodista*

Cuando las consecuencias de las guerras entre Israel y Palestina, Pakistán, Afganistán, Irak, Libia, el Estado Islámico, continúan activas y aún se oyen las balas en Siria, de pronto el mundo está enfrentado a una nueva posibilidad de guerra con armas nucleares entre Estados Unidos y Corea del Norte, además de una sumatoria de grandes países que se pueden agregar. ¿Por qué se llega a esta situación?

El principal responsable de esta circunstancia, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho recientemente, “Ojalá que nunca tengamos que usar ese poder”, pero, inmediatamente le quitó valor a lo dicho al expresar por Twitter, “pero nunca habrá un momento en el que no seamos la nación más poderosa del mundo”.

Otras expresiones como esas fueron, “es mejor que Corea del Norte no haga más amenazas a los Estados Unidos”, advirtió desde su club de golf en Bedminster, o esta otra, “Ellos serán recibidos con fuego y furia como el mundo nunca ha visto”. El punto es que sólo Estados Unidos y sus aliados pueden tener armas nucleares, de lo contrario serán borrados de la faz de la Tierra. Independiente de las discrepancias con el líder norcoreano, ¿cómo se llama eso que hace Estados Unidos, democracia guiada, dictadura?

Detrás de estas y muchas otras expresiones que hemos conocido por las tensiones con Corea del Norte y las aún más recientes declaraciones sobre Venezuela, de no descartar una intervención militar, pueden ser consideradas como expresiones de un megalómano narcisista dirigidas a todo el mundo, de un líder que se siente y cree ser dueño del mundo, que no calza con la libertad ni la auto determinación de los pueblos.

Lamentablemente fue elegido por una parte de la población (que no fue la mayoría en voto directo), quienes creyeron que podría retroceder el tiempo a las máquinas a vapor y regresar las industrias, tal como si fuese posible regresar a los tiempos de los teléfonos de magneto, suprimiendo los actuales celulares inteligentes.

Más allá de evidenciar la fantasiosa forma megalómana de mentir al pueblo estadounidense, quienes deben hacerse responsables del monstruo que eligieron, es necesario ahondar en el verdadero trasfondo ideológico que está presente en las palabras de este jugador de póker, que incluso, sobrepasan la propia capacidad de conciencia de Trump, para darse cuenta que la construcción de sus expresiones no las podría formular, si no fueran parte de la influencia de un poder mayor, los Republicanos, quienes tienen la principal responsabilidad de lo que suceda.

Un parte del pueblo estadounidense, principalmente sus líderes, están convencidos de pertenecer a una nación elegida por Dios y que tiene como misión redimir el planeta, para lo cual sus deberes y derechos en relación con los demás países, fueron determinados por la propia Deidad, recayendo en ellos la exclusiva nominación de ser los elegidos, para ejecutar sus designios.

Variados líderes han dicho aseveraciones en ése sentido, como las de Kennedy, “…´que los derechos humanos no proceden de la generosidad del Estado sino de la mano de Dios´, o de Roosevelt, a quién pertenece la expresión, ´Sería particularmente insensato, desde puntos de vista políticos y psicológicos, permitir que la limitación de nuestros actos nos sea impuesta por cualquiera otra nación diferente de la nuestra´.

John Ashcroft, ex senador republicano y ex fiscal general y secretario de Justicia, expresó, ´Única entre las naciones, Estados Unidos de América ha reconocido la fuente de nuestro carácter como divina y eterna, no cívica o temporal´. Más recientemente, algunos recordarán a Condoleezza Rice, Secretaria de Estado de Bush hijo, que dijo, ´La libertad religiosa es un objetivo que exige claridad moral. Y, señoras y señores, el mensaje de América (USA) no puede ser más claro: los gobiernos no tiene ningún derecho a interponerse entre los individuos y el Todopoderoso (…).

La conexión religiosa está presente y tejió la teología nacionalista que fue formando el fanatismo ligado a las influencias Calvinistas que llegaron con los primeros colonos que escaparon de Europa y que son parte de las raíces de los actuales líderes republicanos. Es lo que da cuenta de la plena certeza de ellos, para ser los únicos ejecutores de la voluntad Divina en la Tierra y/o moralmente superiores. Ellas han sido y son el fundamento de la negación de todo derecho internacional y del fomento del unilaterismo, de la ´guerra preventiva´” (A. Monares –Reforma e Ilustración). Esa es la base con la cual han impuesto el neo-liberalismo urbi et orbi.

Podemos decir que en Estados Unidos no ha existido una real integración entre la gente de color y los blancos anglo-sajones, sino una mera convivencia superficial, que mantiene un profundo desprecio al hombre de color. Así fue como ocurrió con el ex presidente Barack Obama, despreciado por los grupos multimillonarios de la elite que ahora gobiernan con D. Trump. No sorprende que Trump, de piel blanca, que llega a padecer rosácea por su color blanco de piel y pelo rubio, vaya a dejar de creer que los negros, asiáticos o latinos son inferiores a él.

El mensaje de intervenir militarmente en Corea del Norte, no sólo es una advertencia para Kim Jong Un, el líder norcoreano, también lo es para el resto del mundo, contenido en la expresión, “como el mundo nunca ha visto”. EE UU., no está dispuesto a ceder supremacía en ningún campo a otra nación que no sean ellos, y eso incluye el aspecto económico.

La amenaza de intervenir en Venezuela fue calculada para amplificar su efecto al realizarla dentro de un contexto de tensión de guerra nuclear, que atemoriza a la población, mientras se habla de atacar a Corea del Norte con “fuego y furia”, como si hubiera sacado las palabras de la Biblia. ¿Viene el Vicepresidente de EE UU., Mike Pence a Chile a ordenar lo que debe hacer, y si no se hace, nos van a bombardear?

En el campo económico, las proyecciones no son alentadoras. La experiencia japonesa nos da un indicio, un largo período de crecimiento débil y baja inflación, salpicado con numerosas recesiones, es un indicador avanzado de la ruta que seguirá Estados Unidos. Desde el 20 de Enero con Trump en la presidencia, ha sido un tiempo suficiente para que él tome conciencia que no será fácil salir del gran atolladero económico en que está Estados Unidos, debido a los obstáculos que deben sortear, entre ellos, sacar US$ 4.5 billones de la economía.

La porfiada baja inflación por debajo del 2 % no es lo que esperaba la FED, y podría reactivar el aumento de tasas en prevención de un posible desequilibrio monetario. Ahora, el índice de fecundidad de 2,1 por mujer es considerado mínimo para mantener la población estable respecto de la mano de obra que se necesita para sostener un ritmo de crecimiento económico aceptable, sin embargo, en Estados Unidos el número medio de hijos por mujer, es de 1,84 lo que asegura una caída del PIB, acentuado por las restricciones a las inmigraciones y las expulsiones de inmigrantes que se están realizando.

Las nuevas disposiciones que ha firmado Trump amenazan con iniciar una guerra comercial a nivel mundial con consecuencias impredecibles. Las sanciones contra Rusia, Irán y Corea del Norte, aumentan las restricciones para que otros países hagan negocios con empresas rusas, en especial del sector energético. Estados Unidos se está aislando y dejando espacios de poder a otras potencias, sin embargo, las dificultades políticas internas, la investigación de sus nexos con Rusia, los escollos financieros para desarticular el “Obamacare” en salud, las apertura de un nuevo frente de batalla comercial con China acusada de ‘dumping’ respecto del acero y el aluminio, además de las tensiones económicas con México, auguran fuertes alzas en los precios en el corto y mediano plazo para los norteamericanos y no permiten ver optimismo económico a nivel mundial, porque las guerras comerciales dan paso a los conflictos bélicos.

El tope de la deuda legal de US$ 19,81 billones se estima que se alcanzará entre fines de Septiembre, primeras semanas de Octubre y deberá renegociarse en el congreso Norteamericano para aumentarla. Una gran mayoría de los economistas, creen que D. Trump agregará más deuda a Estados Unidos y eso eleva la tentación de una guerra, como parte de la solución, la que no es ajena al pensamiento de Trump.

En 1990, en una entrevista a la revista Playboy señaló, “Siempre he pensado sobre el tema de la guerra nuclear; es un elemento muy importante en mi proceso de pensamiento”. “Considero que la mayor de todas las estupideces es la creencia de la gente de que nunca sucederá”, dijo, “porque todo el mundo sabe cuán destructivo será”. ¿Es la premonición de una locura?

La desconexión entre los aumentos de bolsas y la realidad de los resultados en todo el mundo, se explica por una apuesta audaz de los inversores por seguir especulando, el juego de seguir subiendo los activos financieros para lograr ganancias, en circunstancias que el propio A. Greenspan ex Presidente de la FED, ha dicho que existe una gran burbuja en los bonos. Lo confirma también los dichos de la actual Presidenta de la FED, Janet Yellen, quién habría advertido, “las valoraciones de las bolsas y los mercados de bonos son muy altas y que existen riesgos potenciales en ambos mercados”.

El proceso especulativo es una compulsión que desata la euforia inevitable de los inversores de comprar con la esperanza de lograr sustanciosas ganancias en el futuro, a pesar de la notoria disminución de las cantidades que se transan, lo cual es una señal de alerta en riesgo, cuando se ha pasado el techo de los 22.000 puntos en el Dow Jones.

Dos días atrás, a propósito de las expresiones de Trump de “fuego y furia”, se produjo una caída con pérdidas de US$ 1 billón en un solo día. A pesar de ello, los analistas económicos señalan que eso fue sólo un factor entre varios más que se pueden gatillar en cualquier momento y que se puede ocultar con una guerra nuclear, que permitiría esconder el derrumbe imperial, el verdadero trasfondo que explicaría una guerra de gran dimensión.

Fuente : El Clarín, Chile

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