Como el PCE (r) hizo suyo el mito de Thälmann y con sus tesis terminó en el aislacionismo

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«El PCE (r) como ya hemos visto se traga sin masticar todos las figuras mitificadas por el revisionismo. No es de aquellos que realizan una labor de investigación y análisis, sino de aquellos que primero apoyan y luego si acaso más adelante se enteran de a quién han estado apoyando.
En su posición sobre Ernst Thälmann, dirían que su postura antifascista fue correcta, que sus tácticas no tenían nada de lo que pueda objetarse, que el ascenso del nazismo fue culpa exclusiva de la socialdemocracia:
«En 1923 participó en la sublevación de Hamburgo. La represión que se desató le obligó a desarrollar su actividad revolucionaria desde la clandestinidad hasta que, en 1932, en las elecciones presidenciales, el Partido Comunista le presentó como candidato; pero la traición de la socialdemocracia, al prestar su apoyo al partido nazi, facilitó la victoria de Hitler». (Amnistía Presos Políticos; Imprescindible Thälmann, 16 de abril de 2017)
Resumir la actividad de Thälmann de esa forma es lo mismo que haber ido a Wikipedia y hacer un copia y pega. Más allá de la propaganda, ¿quién fue Ernst Thälmann y qué hizo especialmente durante los años 30 que tengamos que tener en cuenta los marxistas?
 
«Ernst Thälmann, líder del Partido Comunista Alemán de los años 30 quién heredaría la vena espontaneísta, idealista y anarquista de Rosa Luxemburgo a la hora de analizar los fenómenos sociológicos. Ernst Thälmann sería de aquellos líderes que en los años 30 serían conocidos por sus variadas tesis absurdas sobre el carácter del fascismo y como combatirlo, sus tácticas antifascistas fueron desastrosas para el proletariado alemán, entre ellas encontramos que según sus miras: a) no había diferencia cualitativa entre la democracia burguesa y la abierta dictadura terrorista fascista; b) que el advenimiento del fascismo solo significaba que la revolución proletaria estaba a las puertas; c) que el gobierno de democracia burguesa como el de Brüning, Papen o Schleicher era ya gobiernos fascistas creando confusión en el proletariado sobre lo que es y no es fascismo; d) que en pleno proceso de fascistización del Estado la socialdemocracia suponía el mayor peligro para el proletariado alemán; e) que era un error crear un contraste entre los fascistas y los socialfascistas –como denominaban a la mayoría de socialdemócratas– y que los socialfascistas eran los principales causantes del fascismo y a quienes había que dirigir el principal golpe». (Equipo de Bitácora (M-L); Las invenciones del thälmanniano Wolfgang Eggers sobre el VIIº Congreso de la Komintern, 5 de agosto de 2015)
Por si al lector no le ha quedado claro, expondremos un ejemplo sencillo de la línea sectaria que abogaba Ernst Thälmann. El alemán Wilhelm Pieck sería de los pocos valientes que se atrevería a realizar una autocrítica de la línea del Partido Comunista de Alemania (PCA) bajo las teorizaciones erradas de Ernst Thälmann como las ya citadas. En el famoso VIIº Congreso de la Komintern de 1935, diría:
«En Alemania, fue solamente después de la llegada de Hitler, que los comunistas defendieron la clara consigna de defensa de los sindicatos libres, seguido de los lemas de restaurar los sindicatos libres. (…) Por otra parte, un error igualmente grave como la subestimación del peligro fascista fue el hecho de ver fascismo donde no existía. Este error se debió a que una serie de escritores comunistas dieron una interpretación mecánica de la declaración del VIº Congreso de la Komintern de 1928 donde se decía que la burguesía se veía obligada cada vez más a recurrir al fascismo.  En Alemania, los comunistas durante mucho tiempo mantuvieron el punto de vista que el gobierno socialdemócrata de Hermann Müller estaba trabajando para la fascistización, que el gobierno de Brüning ya era un gobierno de dictadura fascista. Por otra parte, subestimaron el movimiento de Hitler, bajo la suposición de que en un país como Alemania, donde la clase obrera estaba tan altamente organizada, los hitlerianos no podrían hacerse con el poder y que las masas pequeño burguesas que viraron espontáneamente a acudir en masa hacia los hitlerianos, pronto se apartarían de ellos. (…) Estos errores se debieron a la absolutamente falsa concepción de que todos los partidos burgueses son fascistas, que «no hay dos métodos de dominación burguesa» [democracia burguesa y abierta dictadura terrorista fascista – Anotación de Bitácora (M-L)], y que era indecoroso para los comunistas la defensa de la democracia burguesa. Mientras no podamos sustituir la democracia burguesa por la democracia proletaria, por la dictadura del proletariado, el proletariado está interesado en defender todos los derechos de la democracia burguesa para que puedan ser utilizados para preparar a las masas en el derrocamiento del poder capitalismo y lograr la democracia proletaria». (Wilhelm Pieck; Las actividades del Comité Ejecutivo de la Komintern; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 26 de julio de 1935)
Estamos seguros que muchos oportunistas dirán: «¡Pero Thälmann también tuvo méritos como combatir a las desviaciones derechistas y ultraizquierdistas en los años 20!». Efectivamente, y muchos conocidas figuras que fueron revisionistas toda su vida tienen en su historial actos progresistas memorables, e incluso marxistas que a la postre fueron renegados tuvieron aportes considerables al panorama de entonces. Pero hay que hacer cómputo final de cada figura. Además el tipo de errores que cometió Thälmann no son errores menores, sino muy gravísimos e incompatibles con los axiomas más básicos del marxismo, además no consta que al final de su vida rectificara todas estas posiciones, labor que le tocó a otros comunistas alemanes y del extranjero». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)
Anotación de Bitácora (M-L):

Las tesis de Thälmann han penetrado profundamente en los dirigentes del PCE (r) y ha sido una de las muchas razones del aislacionismo de este partido respecto a las masas. ¿Cómo influenciaron esas tesis al desarrollo de estrategia política y su trabajo de masas?:

«La falta de libertades auténticamente democráticas y el control policíaco que ejerce la oligarquía sobre la clase obrera y los pueblos de España, imposibilitan una acumulación de fuerzas revolucionarias a través de los procedimientos pacíficos y legales de lucha». (Manuel Pérez Martínez, «Arenas»; ¿Adónde ir, qué camino debemos tomar?; Informe presentado por Manuel Pérez Martínez, camarada Arenas, al Comité Central del PCE(r), en Septiembre de 1984)
Con ello, sentenciaban que:
«Apoyándonos en estas tesis, absolutamente científicas, hemos venido durante años denunciando en solitario el carácter fascista de la reforma, hemos propugnado el boicot a todas las mascaradas electorales». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Declaración del Comité Central del PCE (r), 1984)
El PCE (r) cree que con decir que «España es un país fascista», se puede contentar con el hecho de no participar en las formas legales existentes. Por supuesto lo que contraponen a este trabajo de masas son los atentados terroristas. ¡Menudos marxistas están hechos! Como sabemos España no es un país fascista. Pero en caso de serlo, esto tampoco sería excusa para proclamar el pasar de brazos cruzados en el trabajo de masas creyendo que los atentados terroristas concienciaran a la población del porqué de la revolución y se sumaran masivamente a la «guerrilla urbana»:
«La experiencia nos enseña que el creer que en los países de la dictadura fascista es absolutamente imposible actuar de un modo legal o semilegal es perjudicial y falso. Aferrarse a este punto de vista, significa caer en la pasividad, renunciar por completo a un verdadero trabajo de masas en general. (…) Estas organizaciones de masas del fascismo pueden y deben ser nuestro campo legal o semilegal de operaciones desde el cual entraremos en contacto con las masas. Pueden y deben ser para nosotros un punto de partida legal o semilegal para la defensa de los intereses cotidianos de las masas. Para aprovechar estas posibilidades, los comunistas deberán luchar por conseguir puestos electivos en las organizaciones fascistas de masas, para mantener contacto con las masas, y tienen que liberarse, de una vez para siempre, del prejuicio de que esta labor es inapropiada e indigna de un obrero revolucionario». (Georgi Dimitrov; La clase obrera contra el fascismo; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)
¿Dónde estuvo y donde está la presencia del PCE (r)/GRAPO en los sindicatos que llama «fascistas» y «socialfascista»? En ningún lado porque nunca llegó a tener influencia alguna en los círculos sindicales, ni en las universidades, ni en ningún lugar donde estuvieran las masas. Ha sido siempre un grupo conspirativo que junto a sus pocos seguidores ha emitido desde su torre de marfil análisis y acciones armadas totalmente alejadas de la realidad.
El PCE (r) con sus actitudes ha hecho gala de un fiel thälamannismo. Esto no es casual, las tesis de Thälmann son patrimonio del PCE (r) en España, nadie como ellos las practica tan fielmente. El PCE (r) está muy cerca del thälamannismo, el anarquismo, e incluso del premarxismo. Los marxista-leninistas búlgaros criticaban así este tipo de  herencia en el seno del movimiento obrero:
«El socialismo «estrecho» transformó una serie de enseñanzas marxistas en un dogma, como resultado de la cual el partido cayó en el sectarismo e hizo sus contactos con las amplias masas más difícil. Así, por ejemplo, aplicando una política de lucha sin cuartel contra la clase burguesía correcta, se opuso a las diversas coaliciones electorales con partidos burgueses, y el trabajo legislativo «constructivo» del parlamento burgués, el partido dio la vuelta al concepto de organización de clase independiente y lo moldeo como un dogma, negando en general, y en todas las condiciones la conveniencia de un acuerdo con otros grupos sociales y políticos y, por tanto, como de hecho sucedió, se aisló. La actitud de nuestro partido no tenía nada en común con la doctrina leninista en cuanto a los compromisos revolucionarios, sin los cuales el partido revolucionario no puede luchar con éxito y avanzar. El partido procedió a crear una organización militar propia, dedicada a la propaganda considerable y organización activa entre los soldados, también comenzó a armar a las masas». (Georgi Dimitrov; Informe en el Vº Congreso del Partido Obrero (Comunista) Búlgaro, del 25 de diciembre de 1948)
Por ello se combatió estas ideas y se propagó la idea de aprovechar todos los métodos de lucha. Precisamente los marxista-leninistas no cesaron de insistir en la necesidades apremiantes de desmontar al sistema burgués en todas sus expresiones, que se fuese a impulsar las luchas cotidianas para dar a conocer al partido y así ganarse el título de vanguardia del proletariado:
«El partido también aprobó, en principio, los métodos de la lucha clandestina y su combinación con el mayor uso de todas las posibilidades legales para la lucha, como eran el parlamento y los consejos municipales y de condado. (…) Al mismo tiempo, el partido lanzó una lucha de masas para transformar los municipios que eran los instrumentos de la opresión, el despojo y la explotación, en organizaciones que sirvieran a los intereses del pueblo trabajador. Una serie de ciudades importante y varios consejos de aldea pasaron a manos del partido comunista. Así, en 1920 tuvimos 22 ciudades y 65 aldeas con municipios comunistas. Su política económica y cultural iban en favor de los intereses de la clase obrera y el pueblo trabajador en general, naturalmente, esto no podía más que encontrase con la feroz resistencia de la burguesía y de las autoridades centrales. (…) A menos que el proletariado, dirigido por su partido, tomara el poder por completo en todas las esferas, estas comunas estarían obligadas a ser de corta duración, y efectivamente como pasó al final, fueron destruidos por la burguesía de una en una. Pero la lucha de masas trabajadoras bajo la dirección de nuestro partido para capturar todo estos municipios contribuyó mucho a la unificación de las masas en la lucha contra los explotadores y fue algo que elevó considerablemente el prestigio del partido». (Georgi Dimitrov; Informe en el Vº Congreso del Partido Obrero (Comunista) Búlgaro, del 25 de diciembre de 1948)
Tras el golpe fascista de 1923. Los marxista-leninistas búlgaros sabían que incluso bajo las condiciones del monarco-fascismo, era necesario aprovechar todos los resquicios legales para trabajar con las masas, y que esos métodos iban a contribuir a tomar el pulso al poder fascista y aunar a los revolucionarios en la lucha antifascista:
«El país se enfrentaba a la perspectiva de las nuevas luchas por el derrocamiento del gobierno fascista y la creación de un gobierno obrero-campesino. Los resultados de las elecciones parlamentarias de noviembre de 1923 confirman esta estimación de la dirección del partido, que coincidía con la misma interpretación de los hechos por la Komintern. Se mostró que la oposición contra el gobierno fascista, representada por el Partido Comunista Búlgaro y la Unión Agraria, era bastante fuerte. La conclusión fue que la indignación de las masas era grande y que estaban dispuestas a continuar luchando por el derrocamiento del gobierno fascista». (Georgi Dimitrov; Informe en el Vº Congreso del Partido Obrero (Comunista) Búlgaro, del 25 de diciembre de 1948)
¡Qué poco leyeron los thälmannianos del PCE (r) a Dimitrov!
Para suerte de ellos, este error es común en muchas organizaciones. Como ejemplo complementario tenemos a la homóloga Reconstrucción Comunista (RC), de la cual hemos documentado como ha copiado gran parte de las tesis thälamannianas del PCE (r) sobre la participación en organizaciones de masas. ¿Realiza dicha organización algún tipo de política de masas en frentes? ¡Sí por supuesto! Participan en aquellos «frentes de masas» donde solo militan sus propios militantes (¿?):
«Así mismo, esto provoca una errónea concepción de la separación partido-frentes, pretendiendo hegemonizar los frentes, principalmente de carácter económico, mediante la participación de gran número de camaradas en ellos. A su vez, unido a una mala práctica en el seno de los mismo, nos ha llevado no pocas veces a «sectarizarnos», a crear frentes en los que acabamos trabajando prácticamente con nosotros mismos, por lo que dejan de ser frentes «de masas» para convertirse, indirectamente, en apéndices bien del partido, bien de la juventud. No citaré ejemplos concretos por seguridad, pero basta pensar en los principales frentes donde se trabaja en Madrid, por ejemplo, para constatar esto claramente». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese a la militancia, 29 de octubre de 2015)
Como vemos con el innovador y mejorado método de trabajo de masas «robertista», ahora los marxista-leninistas deberíamos fijarnos en sus métodos y trabajar en frentes donde nuestra labor es ir a convencernos a nosotros mismos (sic). ¿¿¡Se puede ser más estúpido!??
Felipe, ex Secretario de Organización, que nadie negara que algo debía saber del estado real de la organización en la cuestión del trabajo de masas, en su carta denunciando a la los defectos de RC, dejó constancia de este penoso fenómeno, pero claro, esta carta jamás llegó a la militancia y el Comité Central se la guardó para que nadie viese sus defectos:
«La militancia no está preparada para llevar una estrategia clara en los distintos frentes, al menos fuera de Madrid. Esto tiene varios puntos, uno el anterior nombrado, la falta de aplicación de esa formación teórica, y el otro la falta de análisis de esta secretaría a la hora de hacer las estrategias en cada frente, esto es igual culpa del secretario por no plantearlo así, como de los militantes de base por no hacer los documentos como deberían hacerse, así entre el desconocimiento de cómo van los frentes en cada territorio como por la pasividad de los militantes que en ellos trabajan estamos cada vez con menos fuerza en los frentes, ya que a día de hoy y en esto igual me equivoco, pero hasta donde tengo constancia solo tenemos hegemonizados y ni eso y no todos, los frentes que nosotros mismos hemos creado. Con esto creo que deberíamos de empezar a trabajar en frentes más profesionalizados y ver la fuerza real que tenemos en ellos, donde los partidos reaccionarios tienen la hegemonía, perder el complejo, pero ir nosotros donde anden las masas y no esperar a que vengan». (Felipe; exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de crítica al Comité Central, 16 de octubre de 2015)
Sin palabras. ¿No es este defecto una reminiscencia muy vieja que arrastra el movimiento marxista-leninista internacional?:
 
«¿En qué radica la fuerza de la socialdemocracia en los países occidentales? En qué se apoya en los sindicatos.  ¿En qué radica la debilidad de nuestros partidos comunistas en los países occidentales? En que no se han compenetrado todavía íntimamente con los sindicatos y algunos elementos de estos partidos comunistas no quieren compenetrarse íntimamente con ellos. Por esta razón la tarea principal de los partidos comunistas de los países occidentales consiste, en el momento actual, en desarrollar y llevar a término la campaña por la unidad del movimiento sindical en hacer que todos los comunistas, sin excepción, entren en los sindicatos, en desplegar dentro de ellos una labor sistemática y paciente para lograr la cohesión de la clase obrera contra el capital, y en conseguir de este modo que los partidos comunistas puedan apoyarse en los sindicatos». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Balance de los trabajos de la IXVº Conferencia del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia, 13 de mayo de 1925)
Entre la camarilla de Roberto, su mano derecha Adrián llegó a cocinar la teoría de que «No se puede trabajar en los sindicatos porque son muy reaccionarios y se niegan a seguir la línea del partido». De ahí que RC haya cesado todo intento de trabajo en los sindicatos. Increíble pero cierto:
«Felipe: Al principio de entrar a Reconstrucción Comunista (RC) se trabajaba con el Coordinador Sindical de Clase (CSC), un sindicato residual sin ningún tipo de fuerza en Madrid más allá de aparecer en dos manifestaciones al año. Hubo un tiempo en que sí se trabajaba más activamente, pero por edad y situación solo podía trabajar en él Javier. Una vez que él dejó de acudir a las reuniones, se dejó de hacer cualquier tipo de trabajo sindical, algo lógico si planteamos que en lo que era la organización menos de un 5% sabía lo que era trabajar y ese mismo porcentaje aproximadamente sería el que estaba en edad activa. Cuando Javier se fue del partido ya se dejó directamente ni de plantearse trabajar en ningún sindicato. Digo que se dejó de plantear ya que todo se tenía que hacer exclusivamente en Madrid, donde el porcentaje de gente que diera un perfil mínimo para trabajar en un sindicato bajaba de ese ridículo 5%.
 
En mi última época solicité, por necesidad laboral, entrar en un sindicato. Después de estudiar los distintos sindicatos de Valencia, el único en el que se podía hacer trabajo político y social era la CGT, con lo cual pedí permiso al secretario de Frente de Masas y una hoja de ruta de cómo plantear el trabajo en dicho sindicato. La respuesta de Adrián, la persona supuestamente más cualificada para liderar el trabajo de frente de masas fue «No, no trabajamos en sindicatos porque ninguno sigue la línea de nuestro partido, espérate a que creemos nuestro propio sindicato». No es broma (Risas). Un grupo que no tenía más de 100 militantes y con una media de edad de 19 años, sin abogados y sin experiencia laboral, iba a formar un sindicato de clase y combativo, esta y muchas otras cosas las quería tratar en el central ampliado del 13 de febrero de 2016, donde iba a presentar mi dimisión de todos los cargos por diferentes motivos. Este central jamás se llegó a celebrar a causa de las detenciones del 27 de enero de 2016.
 
Todo esto puede parecer una locura a simple vista y visto desde fuera, pero no lo es. Era la forma de actuar de Roberto Vaquero –de ahí mismo nace RC, de no poder mandar ni en la UJCE ni en CJC–. En RC, el trabajo de masas consistía en que si no puedes entrar en un frente porque estás vetado de dicho espacio –una realidad sobretodo palpable en Madrid– o no lo logras hegemonizar, crea el tuyo propio con tus propios militantes, de ahí que siempre sean los mismos colectivos los que firman los comunicados y manifestaciones marginales. Lenin decía que debía haber un militante delegado en cada frente. Quizá esa cita la copió al revés y entendió que era un frente –o más, pues casi todos militan en varios frentes– por militante.
 
En el ámbito universitario hubo una época en que sí se era fuerte en Madrid, mientras manejaba todo ello Rubén, el cual supo llevar lo que era el trabajo de masas dentro de los centros de estudio. En realidad el secreto del éxito era que trabajaba como él veía sin hacer caso a Roberto, ya que Rubén sabía lo que era trabajar al pie del cañón, cosa que Roberto nunca supo. Al irse Rubén y quedarse en manos de Pablo el trabajo en la universidad fue aguantando ese éxito, pero todo se volvió de nuevo residual al encargarse Adrián, no porque el chaval no supiera manejar la situación ya que tenía buenas ideas, pero se fue todo al garete al ser un títere de Roberto y no confrontar con él para nada, gente así era la que quería Roberto para su dirección, pero esto lo trataremos más adelante. Desde entonces, entre intentos de «cacicadas» dentro de los sindicatos estudiantiles, robos de material a los mismos y conflictos de género, tengo entendido que ya no pueden ni aparecer por las universidades en Madrid. Donde ahora parece que están creciendo es en Valencia, pero muy a la cola de sindicatos universitarios realmente grandes, esto de Valencia es algo totalmente pasajero, ya que se han aprovechado de la falsa plataforma de apoyo a los detenidos del 27E y de su falsa concepción del conflicto de género, y todo esto tarde o temprano acaba saliendo. También influye el hecho de ser grupos –círculos de amistad– de chavales de entre 18 y 22 años, algunos de los cuales han entrado en masa y medianamente organizados a las mismas facultades y carreras, llevándose así consigo a chavales marginales hacia su terreno, todo esto cuando se empiecen a distanciar dentro de la misma universidad se verá el resultado, ya que técnicamente no tienen nada más que las directrices de Madrid». (Equipo de Bitácora (M-L); Entrevista a dos exmiembros del Comité Central de Reconstrucción Comunista sobre su experiencia en dicha organización, 25 de junio de 2017)
¿Cómo no va a conducir a RC a una política sectaria y aislacionista bajo estas absurdas tesis? ¡¡¡He aquí nuestros líderes de Reconstrucción Comunista (RC), no solo intentan emular a Tito, a Jruschov, a Mao, a Trotski, sino también a semianarquistas como Pannekoek!!! Venir a siquiera teorizar esto es volver a la época de las catacumbas, a las ideas del premarxismo, desviarse hacia el anarquismo:
«Pero la lucha contra «la aristocracia obrera» la sostenemos en nombre de las masas obreras y para ponerlas de nuestra parte; la lucha contra los jefes oportunistas y socialchovinistas la sostenemos para ganarnos a la clase obrera. Sería estúpido olvidar esta verdad elementalísima y más que evidente. Pero tal es, precisamente, la estupidez en que incurren los comunistas alemanes «de izquierda», los cuales deducen del carácter reaccionario y contrarrevolucionario de los cabecillas sindicales la conclusión de que es preciso ¡salir de los sindicatos!, ¡renunciar a actuar en ellos!, ¡crear formas de organización obrera nuevas, inventadas! Una estupidez tan imperdonable que equivale al mejor servicio que los comunistas pueden prestar a la burguesía. (…) No actuar en los sindicatos reaccionarios significa abandonar a las masas obreras insuficientemente desarrolladas o atrasadas a la influencia de los líderes reaccionarios, de los agentes de la burguesía, de los obreros aristócratas u «obreros aburguesados». (…) Precisamente la absurda «teoría» de la no participación de los comunistas en los sindicatos reaccionarios prueba del modo más patente con qué irreflexión abordan estos comunistas «de izquierda» el problema de la influencia entre «las masas» y cómo abusan de su griterío acerca de éstas. Para saber ayudar a «las masas» y conquistar su simpatía, su adhesión y su apoyo no hay que temer las dificultades, las cicaterías, las zancadillas, los insultos y las persecuciones por «los jefes» –que, siendo oportunistas y socialchovinistas, están en la mayor parte de los casos relacionados directa o indirectamente con la burguesía y la policía– y se debe actuar sin falta allá donde estén las masas. Hay que saber hacer toda clase de sacrificios y vencer los mayores obstáculos para efectuar una propaganda y una agitación sistemáticas, tenaces, perseverantes y pacientes precisamente en las instituciones, sociedades y asociaciones, por reaccionarias que sean, donde haya masas proletarias o semiproletarias. Y los sindicatos y las cooperativas obreras –estas últimas, por lo menos, en algunos casos– son cabalmente las organizaciones donde están las masas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo, 1920)
La política de RC es una herencia de los métodos de trabajo premarxistas, que bajo el conformismo y la holgazanería justificaban su inoperancia, o más recientemente, es una copia de las ideas thälmmanianas, que justificaba el no trabajar en los sindicatos bajo la excusa de que son reaccionarios e inoculan ideas capitalistas en la mente de los trabajadores. ¡Normal! Es lo que ocurre cuando dejas que la burguesía hegemonice una organización de masas, un error que muchos marxistas aprendieron a la fuerza viendo sus nefastas consecuencias:
 
«En el otoño de 1932, el XIIº Pleno del Comité Ejecutivo de la Komintern condenó la idea bastante generalizada de que «los sindicatos  son una escuela del capitalismo». Fue solo en el otoño de 1932 que el Partido Comunista de Alemania publicó a los comunistas el lema de la defensa de las organizaciones laborales y su propiedad, lo cual ayudó a despertar el fuerte simpatía por los comunistas entre todos los miembros de los sindicatos, las cooperativas operarios y el Partido Socialdemócrata». (Wilhelm Pieck; Las actividades del Comité Ejecutivo de la Komintern; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 26 de julio de 1935)

Visto esto, se puede entender porque estas pequeñas sectas como el PCE (r) o RC no pasan del folclore de una propia historia inventada, pero jamás llegan a tener una incidencia real en las luchas políticas.

 

Fuente

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