Impuestos sobre la carne: ¿una realidad cercana?

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El Fondo de Inversión y Riesgo de Animales de Granja (FAIRR, por sus siglas en inglés) afirma que los impuestos a la carne son “cada vez más probables” como parte de la lucha contra el cambio climático. El gas metano, producto de la actividad ganadera, provoca el efecto invernadero en el planeta.

El consumo de carne sigue creciendo. Todavía en 2011, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación pronosticó que en 2050 la demanda de carne crecería en un 73% debido a la población de China y la India. Al mismo tiempo, se advirtió que la cría de ganado provoca el escape de metano en cantidades de un 14% por año.Teniendo en cuenta estas circunstancias, los gobiernos de distintos países del mundo se verán obligados a limitar la producción de carne y una de las maneras más probables de hacerlo es introducir unos impuestos elevados, al igual que en el caso de comidas nocivas, alcohol y tabaco, señala el informe del FAIRR.

El comunicado enfatiza que la restricción del consumo de carne también es necesaria por razones de salud. El consumo excesivo de carne de animales puede causar obesidad, cáncer, resistencia a los antibióticos y muchos otros problemas.

Según el FAIRR, los ingresos de los impuestos a la carne deberían destinarse a los subsidios para productores de alimentos saludables.

Los métodos estimulantes para preservar la ecología son realmente necesarios, reconoce Svetlana Cherédnikova, autora del artículo para la web de la radio Business FM. La periodista añade que se puede producir productos del grupo de las proteínas a partir de las plantas.

Sin embargo, los aminoácidos en esta proteína no serán completamente idénticos a los de la carne, señala. Por lo tanto, es necesario aumentar el impuesto para los productores de ganado, pero rebajarlo para los que crían aves, sugiere el presidente de la Unión de la Carne de Rusia Musheg Mamikonián.”Las aves, por ejemplo, los pavos, tienen una carga significativamente menor en el ecosistema que el ganado. En la avicultura, se puede establecer un IVA menor al 10% para estimularla. El mecanismo se ha usado durante mucho tiempo en Rusia y seguirá aplicándose en los próximos 10-20 años”, explica.

Además, la carne artificial no contiene nada más que fibras de proteína. Mientras tanto, la natural tiene hierro biodisponible, minerales, vitaminas, en particular, B-12, señala el doctor en ciencias médicas y dietista Mijaíll Gínzburg.”No debemos olvidar que para criar animales para carne, se tala una gran cantidad de bosques, principalmente en el Amazonas. (…) Si hablamos de carne artificial, la soja se cultiva en la misma Amazonía, y también se talan muchos bosques tropicales para cultivarla”, observa Vladímir Chuprov, jefe del programa de energía Greenpeace en Rusia.

Otra consecuencia desagradable de estos impuestos sería la quiebra de muchos agricultores y el aumento del desempleo.

Por otro lado, el FAIRR admite que la necesidad de impuestos altos a la carne desaparecería si aparecieran tecnologías innovadoras para reducir drásticamente las emisiones nocivas del ganado.

Con información de Sputnik

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